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ENTREGA ALDF MEDALLA AL MÉRITO EN CIENCIAS 2009



26 de Octubre de 2010

Boletín # 955

• Los doctores Carlos Artemio Coello Coello y Miguel Alcubierre Moya recibieron la presea por su labor en las ciencias


En Sesión Solemne, la Asamblea Legislativa entregó la Medalla al Mérito en Ciencias 2009 a Carlos Artemio Coello Coello y Miguel Alcubierre Moya por su aportación al desarrollo de las ciencias.

El presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología, Sergio Eguren Cornejo afirmó que este reconocimiento distingue también la importante labor de la comunidad científica y académica de la Ciudad de México y todo el país.

Eventos como éste, dijo, son útiles para despertar una conciencia en la población en temas vinculados con la ciencia y la tecnología, porque no es “desconocido que en México aún sigue limitado el fomento que se da a las actividades científicas y tecnológicas, por lo que estimamos necesario que en nuestra entidad se abran espacios donde se demuestre que podemos contar con capital intelectual y capacidad suficiente para crear, desarrollar e implementar diferentes proyectos científicos y de investigación que sean útiles para elevar el desarrollo e implementar diferentes proyectos científicos y de investigación que sean útiles para elevar el desarrollo de patentes vinculadas al progreso de la Ciudad de México y del país.

Para la entrega de esta presea, se consideran los descubrimientos realizados, aportaciones propuestas, producto de investigaciones en cualquier campo de la ciencia; producción científica; profesionalización y conducta ejemplar de fidelidad a su vocación científica, así como logros generales.

El doctor en ciencia de la computación Carlos Artemio Coello Coello, al agradecer a su familia, amigos, al Cinvestac y a la vida por su trayectoria, se preguntó qué impulsa a las personas a ser científico, se quedó con la duda, porque dijo que en México son tan pocos los que eligen este camino. Parecería que esta profesión está reservada a los “mataditos e inadaptados”, porque la fama de un científico se limita a aparecer en programas de canales culturales en horarios en que los parranderos más empedernidos están despiertos, o porque al hacer ciencia “no nos hacemos ricos” o porque muchos científicos temen perder el poco dinero que tienen al seguir sus sueños, o como dijera Borges: “vendí las tierras y compré los libros”.

Lamentó que sean pocos los que en México elijan la ciencia, porque el mayor recurso con que cuenta un país son sus personas; por ello, la importancia de que se invierta en este rubro ya que el progreso nunca llegará mientras se siga comprando tecnología antes que desarrollarla. Señaló la dificultad de hacer investigación de primer nivel en el país y los pocos incentivos para quien decide ser científico.

Señaló que tal vez sea porque ser científico “no requiere que seamos de noble cuna, ni rubios ni altos de ojos azules, sólo requiere que seamos curiosos, observadores, persistentes y metódicos”.

Por todo ello, dijo que es importante cultivar el interés por la ciencia en los jóvenes y en los niños, como lo hace encomiablemente la Academia Mexicana de Ciencia y el Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal, a través de sus diversos programas. Expuso que fomentar el deseo por aprender, es la mejor herencia que se le puede dejar a los hijos, porque si tanto daño se le ha hecho al planeta, apoyar a la ciencia nunca “nos hará daño” sino al contrario, “quien podría sacarnos del subdesarrollo”, porque el dinero que se invierte en este rubro nunca debe verse como un desperdicio.

Al concluir su exposición, pidió no olvidarse del quehacer científico y de la importancia de tener a un país en el que se cultive la ciencia y que se motive a todos los que en ella se interesan, situación en la que nunca habrá arrepentimientos.

Por su parte, el investigador Miguel Alcubierre Moya señaló que con esto se demuestra que las instituciones del país y las de la Ciudad de México, en particular, han tomado la decisión de apoyar el desarrollo científico. La ciencia es cultura, igual que las artes.

Reclamó que a menudo la ciencia se ha dejado de lado. Dijo que es común escuchar que nuestros intelectuales se indignen, con mucha razón, porque hay quien desconozca que Cervantes escribió “El Quijote” o que Homero escribió “La Iliada”, pero que la gran mayoría de estos mismo intelectuales no sean capaces de nombrar las tres leyes del movimiento de Newton, la segunda ley de la termodinámica o dar una explicación breve y coherente del mecanismo de la evolución por selección natural que descubrió Darwin. Dijo que estas leyes e ideas no son más que el equivalente científico de saber quién escribió “El Quijote”.

Afirmó que este terrible analfabetismo científico, incluso en las más grandes esferas de la intelectualidad, es una verdadera tragedia, porque la ciencia también es cultura, y quien la desconoce se priva de acercarse a algunos de los más grandes logros del intelecto y la creatividad humana.

Dijo que este analfabetismo científico es una tragedia de grandes consecuencias, porque en pleno siglo XXI resulta imposible no darse cuenta que vivimos en una sociedad donde la ciencia es un motor fundamental del desarrollo. Agregó que en una economía del conocimiento, la riqueza de un país no se mide en términos de sus recursos naturales, sino del talento y la educación. Por ello, no es casual que los países más desarrollados del mundo y con mejores niveles de vida sean los que han decidido invertir en el desarrollo científico y tecnológico.

Señaló que por desgracia en nuestro país es común escuchar que invertir en ciencia es un lujo que no podemos darnos mientras no logremos resolver los enormes problemas sociales que nos afectan, pero esto es una falacia, advirtió, porque México nunca saldrá del subdesarrollo mientras continúe siendo un consumidor de ciencia y tecnología extranjera.

El doctor Carlos Artemio Coello Coello, tiene el doctorado en ciencias de la computación por dos prestigiadas universidades de Estaos Unidos. Es investigador del Departamento de Computación del Centro de Investigación y de estudios Avanzados del Instituto Politécnico nacional; pionero en un área de la computación denominada evolutiva multi-objetivo.

Recibió el Premio Nacional de Investigación 2007, es miembro del Sistema Nacional de Investigadores y de la Academia Mexicana de las Ciencias. Fue miembro y presidente de la comisión dictaminadora del área VII del Sistema Nacional de Investigadores; ha escrito más de 60 artículos en revistas indizadas con arbitraje estricto, 31 capítulos en libros de inglés y más de 160 artículos en extenso; ha editado dos libros en inglés.

El doctor Miguel Alcubierre Moya es doctor en Física por una universidad del reino Unido, especialista en gravitación donde es considerado uno de los máximos expertos mundiales en el tema de la relatividad numérica; sus cálculos y propuestas teóricas sobre colisiones de hoyos negros han sido fundamentales para esta importante área que tiene le potencial de abrir una nueva ventana de observación de nuestro universo.

En 2004 fue invitado por la editorial Oxford University Press para escribir el primer libro de texto a nivel mundial sobre Relatividad Numérica, mismo que fue publicado en 2008. Miembro regular de la Academia mexicana de las Ciencias y del Sistema Nacional de Investigadores, es autor de 33 publicaciones y su trabajo sobre propulsión a distorsión fue mencionado explícitamente en un texto de Arthur C. Clark.


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